Construída
durante el reinado de Alfonso II, entre los
años 812 y 842, formaba parte de una
zona residencial regia en los alrededores de
la corte ovetense. Su planta es basilical, con
tres naves separadas por pilares con arcos de
medio punto, y otra transversal. La cabecera
es recta, con tres ábsides cubiertos
con bóvedas de cañón. La
cubierta de las naves es de armadura de madera.
De 28 m. de largo por 24 de ancho, es el edificio
de mayores dimensiones del prerrománico.
Todo el conjunto se encuentra iluminado por
amplias ventanas, adornadas con celosía,
que sorprenden por sus dimensiones. Tiene excepcional
importancia la decoración interior, con
pinturas al fresco, grabadas antes de colorearlas
con un punzón, sobre el estuco tierno.
Fue restaurada en 1916 por D. Fortunato Selgas,
eminente arqueólogo asturiano. A él
se debe la primera reconstrucción de
las pinturas. D. Magín Berenguer hizo,
más recientemente una restitución
más fiel y completa.
El exterior es de mampostería de piedras
irregulares y de pequeño tamaño,
excepto los contrafuertes y esquinales, construidos
con sillares bien labrados.

Muy próxima
al palacio de Alfonso II y a la catedral. Destruida
casi totalmente por el gran incendio que asoló
la ciudad en el año 1513. Del edificio
primitivo sólo se conserva la estructura
general y el exterior de ábside, descubierto
en el año 1912.