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Puede
considerarse este edificio como
la obra cumbre del Arte Asturiano.
Levantado por el Rey Ramiro
I, como palacio de recreo, transformado
más tarde en iglesia.
Por la inscripción del
ara, que se conserva en el Museo
Arqueológico, sabemos
que sucedió en el año
848, todavía en vida
del Rey.
Es un edificio rectangular con
dos cuerpos salientes en las
fachadas laterales, que en el
piso superior se convierten
en hermosos miradores, desde
los que se podía disfrutar
del campo y la naturaleza en
un ameno lugar cercano a la
ciudad.
La planta baja es de poca altura.
La estancia central está
cubierta por una bóveda
de cañón, las
laterales en cambio tienen cubierta
de madera. A la del lado sur,
se accede desde el interior
por una pequeña puerta
y tras descender tres escalones
se encuentra la piscina o sala
de baños.
La planta alta es mucho más
elevada, su cuerpo central es
un gran salón que remata
por ambos lados con los miradores
antes citados. Está iluminado
por grandes huecos, lo que representa
una gran innovación técnica
respecto a los edificios de
la época anterior y que
en cierta manera comienza a
insinuar las soluciones del
estilo gótico.
La pieza está dividida
en siete tramos por las columnas
entregas. Los espacios no son
de la misma dimensión,
siendo el central de mayor tamaño
disminuyendo progresivamente
hacía los extremos del
salón, efecto visual
que acentúa las perspectiva
y aumenta sus dimensiones.
En la decoración interior
son de destacar, como elementos
típicos los capiteles
cúbico-prismáticos
con representaciones de animales
y figuras humanas, los fustes
sogueados y los discos con relieves.
El edificio, al exterior, presenta
unas impecables proporciones,
que hacen sumamente agradable
su contemplación. El
zócalo sobre el que se
asienta aumenta la sensación
de esbeltez. Sobre él
comienzan los ocho contrafuertes,
que en cada una de las fachadas
alcanzan la altura de la cornisa.
La composición de las
fachadas laterales, puede considerarse
perfecta, regidas por la proporción
aurea, se dividen en tres zonas:
la primera se corresponde con
los departamentos laterales
de la planta baja. Sobre ella
aparece la zona de los miradores,
compuestos por tres arcos de
medio punto, ligeramente peraltados,
divididos por columnas de capiteles
corintios y fustes sogueados,
con discos en las enjutas, como
los que se ven en el interior.
Por último la zona alta
corresponde al piñón
y presenta una triple ventana
que se abre a la tribuna.
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