|
|
|
|
|

PLANO
DE LA PLANTA DE
LA CATEDRAL DE OVIEDO
|
Levantada
sobre la antigua basílica de Fruela,
reedificada posteriormente por Alfonso II El
Casto, la actual catedral, comenzada a finales
del siglo XIV y terminada en el XVI, es obra
en su mayor parte del siglo XV. LA
TORRE, tiene
70 m. de altura, su construcción durón
unos cincuenta años, se comenzó
a primeros del siglo XVI y se terminó
hacia el año 1550.
LA
NAVE MAYOR, de
20 m. de altura, tiene 67 m. de longitud por
10 de ancho, mediante cinco arcos a cada lado,
se comunica con las dos naves laterales, más
bajas. Encima de cada arco, aparecen dos ventanas
ojivales con pequeñas columnas y antepechos
caldaos, formando una hermosa galería
que recorre toda la longitud de la nave. A
la primitiva planta, de cruz latina, se le añadió
en el siglo XVII, la girola. El ábside,
del más puro estilo gótico, es
de forma poligonal, con dos zonas de vidrieras.
Actualmente solo se ve la superior, la más
baja, permanece oculta tras el gran retablo
colocado en el siglo XVI.
EL
RETABLO fue encargado
por el obispo D. Valeriano Ordóñez
de Villaquirán en el año 1511
al maestro entallador, vecino de Zamora Giralte
de Bruxelles, posteriormente intervinieron en
la talla, pintura y dorado Alonso de Berruguete
y León PicardoEstá dividido en
cinco cuerpos verticales. El del centro tiene
cuatro hornacinas y cinco laterales. En cada
una de ellas se representan en admirables tallas
de relieve entero, escenas de la Vida, Pasión,
Muerte y Resurrección de N. S. Jesucristo.En
la más baja del paño central,
aparece la grandiosa figura del Salvador, a
quién está consagrada la Iglesia.
Mide 12 m. de altura por otros tantos de ancho.

|
|

|
CAPILLA
DE SANTA EULALIA DE MÉRIDA,
dedicada a la Patrona de la Diócesis
de estilo barroco, con profusa decoración.
En el medio se levanta un templete, igualmente
barroco, en el que se encuentran los restos
de la Santa Mártir depositados en una
urna de plata, regalo del Rey Alfonso VI. Siguiendo
por la nave lateral, en dirección al
crucero, nos encontramos con las Capillas de
SAN JUAN BAUTISTA, de la ASUNCIÓN,
la llamada de LOS VIGILES y la de BELÉN
o de SANTA CATALINA. Llegados al crucero,
por una hermosa puerta ojival de finales del
siglo XV, situada en su cabecera se accede a
la CAPILLA DEL REY CASTO, edificada a
partir del año 1705, sobre la primitiva,
erigida por Alfonso II bajo la advocación
de Santa María y en la que el Rey había
mandado construir un panteón para sus
restos y los de los demás Reyes de la
Reconquista. La obra arquitectónica,
del último barroco, resulta quizás
un poco recargada. Es de planta cruciforme,
con un cimborrio rematado por una linterna ochavada.
En
las pechinas pueden verse los relieves de Alfonso
II, Ramiro I, Ordoño I y Alfonso III.
En la Capilla Mayor, protegida por una bonita
reja de hierro forjado, construida en el año
1714, puede verse, en el centro del retablo
una imagen de la Santísima Virgen, que
el Rey Casto llamó Santa María,
pero que también se conoció como
Virgen de las Batallas.
Junto al altar del Santo Cristo de Muñoz,
situado a la izquierda de la Capilla Mayor,
estuvieron después de su traslado desde
Tonkin en el año 1889, los restos del
mártir asturiano Melchor García
Sampedro, canonizado con el nombre de San Melchor
de Quirós el 19 de junio de 1988. Hoy
se encuentran en la capilla de N. Sra. de Covadonga,
en la girola.

|
|

|
A
continuación encontramos el PANTEÓN
REAL, levantado igualmente sobre el primitivo
que Alfonso II había mandado construir.
Este primitivo Panteón estaba enfrente,
poco más o menos del actual, en el centro
de la nave. Según lo describe el cronista
Morales era un pequeño recinto de doce
pies de largo. Estaba techado de madera. Las
sepulturas de los Reyes estaban en el suelo,
como de dos pies de alto, tan juntas unas de
otras "que no se puede andar sin pisarlas".
Solo se conserva de él, un sarcófago
de alabastro de época romano-cristiana
en el que se cree que fueron trasladados desde
Zamora a Oviedo los restos de Alfonso III y
de su esposa Doña Ximena. En las inscripciones
puede leerse la relación de los Reyes
y Reinas que en él yacen, así
como distintas efemérides de visitas
reales. Doña María Cristina en
el año 1852; en junio de 1857, los Infantes
Doña Luisa Fernanda y D. Antonio de Orleans,
Duques de Montpensier y SS. MM. Doña
Isabel II y su esposo D. Francisco de Asís,
en el mes de agosto del año 1858.
Volviendo
de nuevo al crucero, nada más pasar la
puerta, en el paño de la izaquierda,
encontramos la hornacina, cerrada por una artística
puerta que guarda una de las hidrias de las
Bodas de Caná, muy visitada antaño
por los peregrinos. Vemos a continuación
al magnífico retablo barroco de la Inmaculada.
Al comienzo de la girola, encontramos la Sacristía
a la que se accede por una notable portada de
corte clásico. Construida a mediados
del siglo XVII, su planta es de cruz latina
con un bonito cimborrio en cuya bóveda
hay un fresco de la Asunción, del pintor
Francisco de Bustamante. La fábrica fue
realizada, según parece, bajo la dirección
del asturiano maestro Meana.

|
|

EL
SALVADOR
|
Seguimos
por la girola, nave semicircular que rodea la
Capilla Mayor, abierta a mediados del siglo
XVII. Construida casi toda sobre terrenos que
pertenecían a los monjes benedictinos
del cercano Monasterio de San Vicente, con los
que el Cabildo hubo de negociar duramente para
llegar a un acuerdo, hasta que se logró
celebrar un contrato firmado el 5 de septiembre
del año 1600. Finalizada la girola, nos
encontramos con la imagen de SAN SALVADOR,
patrono de la Catedral. Datada en el siglo XI,
en tiempos del Obispo D. Pelayo (1098 - 1129),
es casi seguro que estaría en el ábside
de la Basílica del Rey Casto, como titular
de la misma. Ante esta imagen se postraron durante
siglos miles de peregrinos que iban o venían
de Santiago de Compostela.
A
nuestra izquierda, encontramos ahora el transepto,
vemos el balcón desde el que se daba
la bendición con el Santo Sudario. Debajo
de él, la doble puerta por la que se
comunica con la entrada al Claustro y al denominado
Tránsito de Santa Bárbara. Seguidamente
puede verse la escalera de subida a la Cámara
Santa. Descendiendo por la nave lateral, nos
encontramos con la CAPILLA DE VELARDE,
con un Cristo atribuido a Alonso de Berruguete;
las de SAN ANTONIO, SAN ROQUE
y finalmente la de SAN MARTÍN,
antes de llegar a la de SANTA BÁRBARA,
también llamada Nueva Cámara Santa,
ya que se construyón en el siglo XVII
con el fin de trasladar a ella las Santas Reliquias,
póbremente instaladas hasta entonces,
sin que afortunadamente se llevase a efecto
tal propósito. Es de estilo greco-romano,
con una linterna que le proporcionaba luz cenital.
Debe el nombre de Santa Bárbara a estar
al pie de la torre, de la que esta santa es
patrona.

|
|

ALFONSO
II AL PIE DE
SU CATEDRAL DE
EL SALVADOR
|
El
retablo es obra de D. Luis Fernández
de la Vega. En él, además de las
imágenes de Sta. Bárbara y S.
Miguel hay varios nichos que estaban destinados
a la colocación de las Santas Reliquias.
EL CLAUSTRO, construido desde primeros
del siglo XIV hasta mediados del XV, sobre el
anterior, románico del siglo XII. Es
rectangular, con cuatro arcos en un sentido
y solamente tres en el otro. Sobre este conjunto
gótico, tiene un segundo piso, construido
en el siglo XVIII, de corte renacentista, bien
armonizado, no obstante en el conjunto. Desde
el claustro se pasa a la Capilla o Cripta de
SANTA LEOCADIA, donde durante mucho tiempo
reposaron los restos de la Santa. Se puede ver
a continuación el CEMENTERIO DE
PEREGRINOS. Aquí estuvo efectivamente,
entre la Cámara Santa y la Capilla de
los Romeros. Hoy totalmente desaparecido, excepto
los restos de los peregrinos que descansan en
un osario. Según la tradición,
el olivo que aquí existe, es un retoño
del Huerto de los Olivos de Jerusalén,
traido hasta aquí por un devoto peregrino.
LA
SALA CAPITULAR, de finales del siglo XIII,
es el elemento gótico más antiguo
de la Catedral. En ella está instalada
actualmente parte de la sillería del
coro, recientemente restaurada. En esta dependencia
se celebraban Juntas de Reyes, Nobles y Obispos
y posteriormente sus reuniones las Juntas del
Principado. En ella la Junta declaró
la guerra a Napoleón. Llegamos por fin
a la CÁMARA SANTA, meta de los
piadosos peregrinos, que acudían en gran
número, a venerar las Santas Reliquias,
que en ella se custodian, de las que haremos
aquí solamente una somera relación,
remitiendo al lector interesado a publicaciones
más extensas y documentadas que la presente.
|
|

EXTERIOR
DE LA
CÁMARA SANTA
|
Desde
la antecámara bajamos los doce escalones
que nos separan del vestíbulo o Torre
de San Miguel, encontramos reunidos a los doce
apóstoles, en el conjunto que se considera
una "obra maestra del Arte Románico".
Un desconocido, pero genial artista, distribuyó
las figuras de forma admirable, infundiéndoles
un hálito de vida sobrenatural que impresiona
al que lo contempla. En el muro de la entrada,
aparecen las tres cabezas de un Calvario, de
extraordinario mérito, en especial la
de Cristo. Los cuerpos correspondientes a estas
tres cabezas, aparecían pintados sobre
la pared.
Enseguida nos encontramos delante de la reja
de hierro que protege el Santuario. Tras ella
destaca en primer lugar el Arca de las Reliquias.
De madera de cedro, revestida de plata por el
Rey Alfonso VI, después de que en el
mes de marzo del año 1075, se procediera
a su apertura en viaje acompañado de
su hermana doña Urraca y del Cid Campeador.
El
Arca procedente de Jerusalén, había
llegado a la montaña asturiana llamada
Monsacro, cercana a Oviedo, donde estuvo depositada,
después de recorrer el norte de África
y permanecer en la corte gótica de Toledo
hasta que la invasión sarracena aconsejó
su traslado a lugares más seguros. Alfonso
II la depositó por fin en la capilla
de su palacio dedicada a San Miguel. Entre las
innumerables reliquias depositadas en su interior
figuran un trozo de la Cruz, varias espinas
de la corona del Señor, una sandalia
de San Pedro y sobre todas la más venerable:
el Santo Sudario, además de innumerables
reliquias de mártires de los primeros
tiempos de la Iglesia.

|
|

INTERIOR
DE LA
CÁMARA SANTA
|
Alberga
igualmente la Cámara Santa las emblemáticas
cruces de Los Ángeles y de la Victoria.
La primera de ellas, un prodigio de la orfebrería,
es el escudo de la ciudad de Oviedo, fue donada
a la Basílica por Alfonso II (siglo IX)
y es objeto de una hermosa leyenda que cuenta
como fue construida, de forma milagrosa por
dos jóvenes extranjeros a los que se
atribuyó la condición de ángeles
enviados por el Señor. La Cruz de la
Victoria "la más rica joya que hay
en España" al decir de Morales es
de roble, tóscamente tallada. Según
la tradición, la portó Pelayo
en Covadonga al iniciar la Reconquista. Está
totalmente recubierta de oro purísimo
y decorada con gran esplendor. La entregó
al Salvador el Rey Alfonso III (siglo X). Figura
como blasón de la región asturiana.
Merece la pena recordar dos tristes fechas,
para que jamás puedan repetirse. Después
de permanecer sin ningún accidente grave
durante once siglos, en sólo 40 años,
sufrió este sagrado recinto dos gravísimas
agresiones que a punto estuvieron de dejar a
Asturias sin sus más preciadas señas
de identidad, la primera fue la voladura durante
la revolución de octubre de 1934, la
segunda el sacrílego robo del año
1977. En ambas ocasiones parece que el "hoc
signo vincitur inimicus" inscrito en el
reverso de la Cruz de la Victoria se hiciese
feliz realidad.

 |
CRUZ
DE LOS ÁNGELES |
|
 |
CRUZ
DE LA VICTORIA |
|
|
|
|
|
|
|