La
cruz patada, con el alfa y la omega, que fue
el emblema de Alfonso III, aparece labrada en
su fachada, lo que nos confirma que él
fue quien mandó construir esta fuente
y nos da cuenta de la preocupación de
los reyes asturianos por la construcción
de obras civiles de utilidad pública
que constribuyeran a la comodidad urbana.
Su
planta es rectangular, con cubierta a dos aguas,
de piedra de sillería, al igual que su
fábrica. Está abovedada de cañón
con entrada por un arco de medio punto de sillares
bien aparejados.
Cubría
un manantial que brotaba del suelo. En las excavaciones
realizadas recientemente para estudiar y dejar
al descubierto su entorno, se han encontrado
un gran número de monedas y utensilios
de distintas épocas y procedencias, así
como emblemas de peregrinos de distintos puntos
de Europa, lo que confirma la multitud de ellos
por ganar el Jubileo de la Santa Cruz y venerar
las santas reliquias que se custodian en la
Cámara Santa de la catedral ovetense
o para postrarse ante el Salvador antes o después
de hacerlo ante el Apóstol Santiago,
pasaban por Oviedo.