Está
situada a 5 kms. de Oviedo, por la antigua carretera
de Langreo. Fue totalmente destruida durante
la guerra civil y permaneció
prácticamente olvidada hasta el año
1954 en que D. Joaquín Manzanares la
redescubrió. Fue
restaurada en medio de gran polémica
por las diferencias de criterio entre el Sr.
Manzanares y el arquitecto restaurador Sr. Menéndez
Pidal.
Aunque
no existe ningún documento que lo avale,
el análisis estilístico permite
fecharla en el periodo de Alfonso II. Se
menciona por primera vez en una donación
de Alfonso III a la catedral ovetense del año
905. Su planta es rectangular con una sola nave
en sentido transversal y tres capillas en la
cabecera.
Los
capiteles de la ventana del ábside son
los motivos decorativos más importantes
que se conservan.
En
el interior pueden verse unos pequeños
restos de las pinturas murales que la adornaban.
Solamente queda en el intradós del arco
de una de las capillas laterales una espiga
que sale de una copa, de colores rojo y amarillo
silueteados por trazos negros. Una torre, de
planta rectangular, exenta, cumplía la
función de campanil.